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miércoles, 1 de febrero de 2012

100 años de la muerte de Eloy Alfaro *


A propósito del centenario del asesinato de Eloy Alfaro, pongo a su consideración dos interesantes puntos de vista sobre la mitificación de los héroes y su utilización política, como hace el actual gobierno con la figura y la espeluznante muerte del “Viejo Luchador”

"Muerte y política

El filósofo francés francés Henri Bergson invoca a la facultad fabuladora de la mente humana, creadora de mitos que marchan paralelamente a la historia. Y Latinoamérica no se ha sustraído a esa tendencia en los últimos 60 años

El académico Olaf B. Rader escribió un libro titulado Tumba y Poder, para desentrañar la afición tanatofílica de muchos regímenes políticos. Entre los diversos aportes de esta obra, se encuentran evidencias de cómo algunos gobiernos utilizan a personas muertas para profundizar sus raíces históricas y justificar un nuevo proyecto político. En este sentido, pese a la enemistad entre Adolfo Hitler y el presidente Paul von Hindenburg, cuando este último falleció, el Canciller del Reich desplegó un enorme aparataje para sus funerales y en su discurso proclamó el ingreso de Hindenburg al Walhalla (paraíso de los héroes en la mitología germana). Al fallecimiento de Vladimir Ilich Lenin, sus sucesores mandaron momificarle, repartieron el cerebro entre múltiples investigadores para descubrir las causas de su genio y erigieron un mausoleo, que fue visitado por millones de personas a lo largo de casi 70 años, con lo cual la atea Unión Soviética contó con su propio "dios".

Esta actitud señalada por Rader responde a lo que el filósofo francés Henri Bergson denomina la facultad fabuladora de la mente humana, creadora de mitos, que marchan paralelamente a la historia. Latinoamérica no se ha sustraído de esta tendencia en los últimos 60 años; y así, por ejemplo, en Cuba, el natalicio de José Martí es celebrado con desfiles nocturnos de antorchas; igualmente en Venezuela, Hugo Chávez, ha instaurado un culto a Bolívar, acusando a las supuestas oligarquías bogotanas de su muerte.

El presidente Rafael Correa, en nuestro país, ha adoptado a Eloy Alfaro como su inspirador histórico. Por lo mismo, no causa asombro que, en el centenario de su cruenta muerte, la actual ministra de Patrimonio proponga cambiar la partida de defunción en la que se dice que fue el pueblo el que mató a Alfaro. Como se podrá observar, esto se encuadra en el contexto antes mencionado de la sacralización de líderes políticos, pero con toda razón los historiadores de cualquier signo ideológico se opondrán a la alteración de documentos. Además, en la visión de este alfarismo moderno, no es concebible que un líder revolucionario que realizó cambios fundamentales haya sido agredido por el pueblo beneficiario de las transformaciones, sino que las causantes de los asesinatos debieron ser las oligarquías afectadas.

El mismo hecho horrendo que constituyó el asesinato de Eloy Alfaro, Flavio Alfaro, Medardo Alfaro, Manuel Serrano, Luciano Coral, Ulpiano Páez y con anterioridad el de Pedro J. Montero, "el tigre del Bulubulu", obligó a que en ese mismo tiempo se investigara quiénes fueron los responsables del delito. En el propio 1912, Olmedo Alfaro publicó un libro titulado El asesinato del general Eloy Alfaro ante la historia y la civilización, revelando los nombres de quienes participaron directamente en el crimen. Luego, se instauró un proceso en el que actuó de fiscal el notable jurisconsulto Pío Jaramillo Alvarado, acusando a un gran número de personas el haber intervenido en el hecho, ya fuere en el arrastre de los cuerpos, que además lo hicieron por turnos; en la compra de leña para la pira, y a los que incentivaban a la multitud para la consumación del linchamiento. Se denunció también a funcionarios públicos, como el ministro Octavio Díaz, quién se había entrevistado con José Cevallos, uno de los actores del hecho. Incluso el fiscal Pío Jaramillo Alvarado acusó directamente al gobierno interino de Carlos Freile Zaldumbide como el responsable de tan horrendo acontecimiento. Por lo mismo, al haber actuado, bien como autores o alentadores, el número de personas fue extremadamente grande para ubicar únicamente en unas la responsabilidad. A todo esto, hay que agregar que la segunda administración del general Alfaro estuvo llena de confrontaciones y que el Gobierno actuó con extrema mano dura en la represión de sus opositores. Así, agredió a balazos a estudiantes universitarios, dirigidos por Belisario Quevedo, que habían conformado clubes para impedir los reiterados fraudes electorales de los que se acusaba al Gobierno. El 25 de abril de 1907, gracias a que Alfaro consiguió facultades extraordinarias del Congreso, actuó la fuerza pública para reprimir la manifestación. Murieron tres personas, se detuvo y juzgó a estudiantes, persiguiéndose aun a sus defensores, como fue el caso del doctor Luis Felipe Borja hijo, quién presentó acusación contra el Régimen, en nombre de la madre del estudiante Alejandro Salvador, uno de los fallecidos en la protesta. De inmediato, El Gobierno comunicó al abogado que tenía el plazo de ocho días para abandonar el país.

Esto causó un sentimiento de rechazo generalizado en la opinión pública, que fue variando a favor del mandatario por la culminación de la obra del ferrocarril y el peligro de guerra con el Perú en 1910, porque el laudo arbitral del Consejo de Estado de España favorecía la tesis territorial del vecino del Sur. La propia obra del ferrocarril se empañó, pues, a pesar de la integración nacional que significó, sus fletes de transporte se consideraba extremadamente altos en relación a los precios de otros ferrocarriles del mundo, a tal punto que se decía que resultaba más barato importar trigo y cebada de Chile y California que traerlos de la Sierra. Esta situación llevó a que el Congreso destacara una comisión para investigar el problema, la que sugirió que el Gobierno "gestione la absoluta eliminación de Mister H. Harman, como gerente de la empresa de ferrocarriles".

En 1910, dado los costos del ferrocarril, el Congreso Nacional se ocupó de un posible arrendamiento del Archipiélago de Galápagos, propiciado por el Gobierno de Alfaro, quién había recibido propuesta de los Estados Unidos para alquilar las islas por $15 millones por un plazo de 99 años. El Presidente quería realizar esa transacción porque, además, consideraba que las islas no reportaban ninguna utilidad al país.

Alfaro debía culminar su período presidencial en agosto de 1911, y por lo mismo, se realizaron elecciones a principios de ese año. Los candidatos fueron Emilio Estrada, persona culta, y Flavio Alfaro, sobrino del presidente, quien tenía verdadera obsesión por el poder. Triunfó Estrada, que había sido el candidato de Alfaro. Sin embargo, el "Viejo luchador" cambió de opinión y presionó a Estrada para que renunciara. Como no lo consiguió, convocó a Congreso Extraordinario buscando la anulación de las elecciones. El Ejército y el Congreso se dividieron, lo que motivó la intervención de la Junta Patriótica, creada por Alfaro para enfrentar el problema territorial de 1910 y que fue presidida por el arzobispo González Suárez, la que advirtió al Congreso que la soberanía del país no residía en el Parlamento sino en la nación y que, por lo mismo, si se anulaban las elecciones, el Congreso violaría la Constitución.

Corrieron rumores sobre golpe de Estado. El 11 de agosto de 1911, una asamblea reunida en el Municipio de Quito desconoció a Alfaro. Parte del Ejército que se alejaba del caudillo produjo un levantamiento al grito de "viva la Constitución"; una multitud agresiva recorría las calles generando atropellos y saqueos. La fracción militar leal a Alfaro avanzaba hacia Quito. Debió intervenir él mismo, deteniendo la incursión, pero exigió que se le dé garantías para alojarse en la Legación chilena y salir del Ecuador. Efectivamente, atravesó la plaza de la Independencia protegido por el ministro chileno Víctor Eastman Cox, hasta llegar al actual Banco Pichincha, en donde se encontraba la representación diplomática de ese país. Renunció al poder y prometió no volver a intervenir en política.

El presidente del Senado, Carlos Freile Zaldumbide, se hizo cargo por 22 días. El ambiente adverso a Alfaro y a sus amigos se hacía sentir; sin duda, esto tenía que ver con los reiterados fraudes electorales realizados por el ala extrema del alfarismo antes mencionado, los ataques a los periódicos contrarios al Gobierno, que incluyeron la clausura de El Comercio y la prisión de los hermanos Mantilla Ortega, que intentaban ser independientes. Todo esto permite comprender que el país deseaba cambiar de régimen y, por lo mismo, Emilio Estrada recibió respaldo y creó expectativas cuando asumió la Presidencia el 31 de agosto de aquel año. Lamentablemente, por su corto Gobierno (murió en Guayaquil el 22 de diciembre de 1911 de infarto cardíaco), no pudo consolidar un proyecto político alternativo, por lo cual se hizo cargo del poder nuevamente Carlos Freile Zaldumbide, quien pertenecía a la clase alta quiteña. Dedicado al campo, buscó mejorar la ganadería, introduciendo la raza Holstein. Fue partidario y amigo de
Alfaro, habiendo sido gobernador de Pichincha, ministro de Estado, rector de la Universidad Central, vicepresidente de la República, presidente de la Asamblea Constituyente de 1906 y presidente del Senado, por lo cual, de acuerdo con la Constitución mencionada, asumió el encargo del poder. Existe una fotografía tomada el 25 de junio de 1908 de un homenaje organizado por Freile con motivo del cumpleaños de Alfaro y la llegada del ferrocarril, donde se encuentran personajes de la alta sociedad quiteña. ¿Significa esto entonces que parte de la oligarquía estaba con Alfaro? Probablemente más tarde, la relación entre Freile y el líder radical debió enfriarse. Pero tampoco accedió días después del arrastre de los Alfaros a los deseos del general Leonidas Plaza de volver a la Presidencia, y tras el asesinato de su ministro leal Julio Andrade, renunció a su cargo y fue reemplazado por Francisco Andrade Marín.

El resto de la historia es conocida; a la muerte de Estrada, Flavio Alfaro y Pedro J. Montero, se levantaron en contra del Gobierno interino de Carlos Freile Zaldumbide, el uno en Esmeraldas y el otro en Guayas. Eloy Alfaro regresó para mediar entre sus lugartenientes. El Régimen de Freile no estuvo dispuesto a negociar con los sublevados, envió al Ejército comandado por los generales Leonidas Plaza y Julio Andrade, el que se enfrentó con los rebeldes de Huigra, Naranjito y Yaguachi, donde hubo miles de muertos, lo que enardeció más a la ciudadanía. Derrotados los Alfaros, como se les decía entonces, corrieron la suerte antes descrita. Esta historia no se puede cambiar plebiscitariamente, pero sí asimilar la lección para evitar la intolerancia y el autoritarismo.

Eloy Alfaro: memoria de una tragedia mítica 

La hoguera bárbara

El antropólogo Segundo Moreno Yánez hace una reconstrucción de la forma en que, a partir de su muerte, Eloy Alfaro, el hombre de carne y hueso, se convirtió en un mito político y en protagonista de una tragedia mítica

En su conocida obra Totem y Tabu, Sigmund Freud se propuso explicar los orígenes de la historia humana "mediante interpretaciones psicoanalíticas proyectadas sobre la antropología". Para el padre del psicoanálisis, el "drama edípico primigenio, esto es, el parricidio en la horda primitiva", fue la base de la religión y de la moralidad y el fundamento de la vida civilizada. No es lejana a la psicología de los pueblos la teoría propuesta por James George Frazer en La Rama Dorada (México, 1986) de que los reyes, sacerdotes y dioses dan vida a la sociedad gracias a su entrega a la muerte ritual. Incluso la conmemoración de un sacrificio es la rememoración de un homicidio colectivo fundacional, trátese del origen de un pueblo y de una nación o del inicio de una transformación dialéctica. A este propósito, conviene recordar la afirmación de Marco V. Rueda (Mitología, Quito, 1993) de que la mitología nunca es "la historia de la vida de los dioses, sino la vida de los hombres", por lo que a través de los mitos, podemos descubrir lo que nosotros sentimos y vivimos. Por lo mismo, detrás de un ritual dramático, se encuentra una historia contextualizada que no es sino la "historia clínica" de un pueblo, en cuyo análisis se pueden descubrir las propensiones sociales, entre ellas las debilidades y patologías, así como diversas formas de resistencia, la solidez, constancia y reciedumbre: virtudes y defectos, asociados todos ellos a un inconsciente colectivo.

Conocer "males espantosos" y buscar "remedios heroicos". Son importantes las reflexiones anteriores para entender mejor los "espeluznantes acontecimientos del mes de enero de 1912" que, sin duda, se encuentran, al decir de Jorge Salvador Lara en su prólogo a Eloy Alfaro de Wilfrido Loor (Quito, 1982), "entre las páginas más sórdidas y siniestras" de nuestra historia y "cuya rememoración causa, hasta ahora, horror y estremecimiento".

Ya desde el año de la "hoguera bárbara", surgieron los ensayos tendientes a rescatar la memoria histórica, aureolada de martirio, del caudillo liberal Eloy Alfaro; inicia esta tendencia la remembranza filial de Olmedo Alfaro con su libro El asesinato del Gral. Eloy Alfaro ante la historia y la civilización (Panamá, 1912). Frente a esta tesis panegirista y a partir del Manifiesto lanzado el mismo año por el Partido Conservador con miras a rechazar la acusación de haber participado en el múltiple asesinato, apareció una "antítesis limitante", en la que sobresale la obra de Wilfrido Loor Moreira: Eloy Alfaro (Quito, 1947, 1982) que, con meticulosa metodología, recoge fuentes históricas sin escatimar las provenientes del bando liberal, por lo que, incluso sus opositores, la han convertido en "inagotable cantera de datos para la propia historiografía liberal". Hasta el momento, Loor Moreira es el que "mayor acopio de datos aporta para una aproximación a la figura de Alfaro". Su bibliografía es casi exhaustiva y contiene libros, folletos, diarios y periódicos, revistas y folletines ocasionales, mientras la recopilación documental, además de los testimonios del "Proceso", ha incluido partes de guerra, telegramas, mensajes, decretos, cartas, memorias, recibos, etc.

No hay que olvidar, sin embargo, que aunque la reconstrucción de los hechos es fidedigna e históricamente fundamentada, sus juicios son apodícticos desde el punto de vista de sus convicciones políticas. El presidente Velasco Ibarra en una carta (23.05.1955) le decía: "Hoy en que Alfaro resulta el iluminador y el héroe de la nacionalidad ecuatoriana, tus libros aportan el inexorable y documentado correctivo y permitirán que más tarde, cuando surja el verdadero historiador, lleno de talento y de conciencia, realice la reconstrucción honda de hombres y de tiempos que le permita al Ecuador entenderse a sí mismo, conocer sus males espantosos y buscar los remedios heroicos para su existencia nacional".

Por lo mismo, frente a la historia que deviene en "un recuerdo para honra o ludibrio de los ciudadanos", es importante rememorar la personalidad de Eloy Alfaro como un hombre de carne y hueso que, al decir de W. Loor, "en lenguaje popular manabita, es de los que saben arrastrar el poncho y no lo dejan pisar de cualquiera. Pequeño de cuerpo, de ojos vivos, que suplen la poca facilidad de palabra, campechano, bonachón en apariencia, posee el arte de ser jefe y captarse la buena voluntad de los que le rodean". No obstante, la historia, como a otros personajes, le convirtió en "mito político", es más, en protagonista de una "tragedia mítica". Los mitos políticos, según Olaf B. Rader (Tumba y Poder, Madrid, 2006), "existen en tres formas de transmisión que se refuerzan recíprocamente: la narrativa, la ritual y la icónica. (…). Las sociedades humanas adquieren y elaboran conocimientos transmitidos históricamente y de este modo crean unas bases para la fundación de su identidad y para su legitimación histórica mediante imágenes, símbolos y monumentos". Por otro lado, como en la historia romana, las sociedades también transforman los mitos en acontecimientos históricos. Quizás esta última es la explicación más recóndita de la tragedia mítica de 1912 y allí radica su alta peligrosidad, pues la vivencia del mito no es racional ni irracional, es "a-racional".

Ritos orgiásticos. En su Antropología estructural, Claude Lèvi-Strauss (Buenos Aires, 1973), al hacer hincapié en la inmanencia del mito, escribe: "El valor interno otorgado al mito se deriva de que estos acontecimientos, que han ocurrido en un determinado momento, configuran al mismo tiempo una estructura permanente. Esta se aplica a la vez al pasado, al presente y al futuro". Toda tragedia mítica debe ser considerada como un rito orgiástico, cimentado en una excitación dionisíaca, producida por una intensa crisis social. Las culturas humanas, inconscientemente, han seleccionado ritos orgiásticos como el despedazamiento de cadáveres, la lapidación, el arrastre y cremación de las víctimas y otros. Es interesante anotar que los crímenes políticos, cuyos protagonistas han sido masas anónimas de homínidos, en las tierras ecuatoriales, han dado preferencia al "arrastre" e incineración.

Conviene citar algunos ejemplos. El 15 de junio de 1812, el conde Ruiz de Castilla fue arrastrado desde la recolección mercedaria de El Tejar hasta la plaza principal de Quito; murió tres días después a causa de sus graves heridas. El 11 de agosto de 1911, sufrió igual suerte el coronel Luis Quirola, quien estaba preso en el Panóptico por el crimen político de haber asesinado al general Emilio Terán. Años antes, el 4 de mayo de 1897, el entonces comandante Quirola había intentado arrastrar por las calles de Riobamba el cadáver del jesuita P. Emilio Moscoso, rector del colegio San Felipe, asesinado en medio del sacrilegio cometido en el templo por las tropas liberales bajo el mando de Flavio Alfaro y Pedro Montero. Este último, el 25 de enero de 1912, pereció en Guayaquil por disparos y heridas de bayoneta; su cadáver fue arrojado a la calle y arrastrado por una turba vociferante hasta la plaza Rocafuerte, donde su cuerpo amputado fue incinerado cerca de la iglesia de San Francisco. Por lo demás, son conocidos los espantosos sucesos del 28 de enero de 1912, que terminaron en la "hoguera bárbara". No conviene rememorar casos más recientes que han sido conocidos por la prensa bajo los términos de "linchamiento" o "justicia por las propias manos"; menos todavía pensar en el futurible de un crimen político que fue impedido por el providencial arribo de un "ángel de la guarda" con alas de helicóptero.

En las "tragedias míticas", los rituales son fósiles culturales que hacen funcionar el mecanismo victimario que, a su vez, recrea la violencia extática y revitaliza el "crimen fundador". Este mecanismo victimario puede ser incentivado con el uso de drogas (es el caso del mito de Dionisio acompañado de su ejército salvaje de sátiros y ménades), alcohol, etc. No obstante, no se debe dejar de lado la histeria colectiva producida por intensos sufrimientos, monstruosos odios o irreconciliables venganzas. El "mito" no es mentira, es "un instinto de verdad que hemos perdido", escribe René Girard (Los orígenes de la cultura, Madrid, 2006) y añade: "Los Evangelios consideran falsa la creencia de los linchadores, que desde luego son culpables, aunque también perdonables desde el momento en que son víctimas de una ilusión involuntaria".”



lunes, 29 de agosto de 2011

Doble Estándar

Desde hace algunos días el asambleísta Galo Lara lleva adelante una campaña mediática con la que pretende hacer quedar como mentiroso al Presidente Correa por la compra de un departamento en Bélgica con el dinero recibido como indemnización por un juicio seguido en contra del Banco del Pichincha por daños y perjuicios.

Según Lara, Correa miente porque, de acuerdo a un audio que reproduce en el espacio político contratado para el efecto, éste ofreció dejar en el Ecuador el dinero fruto de esa indemnización e incluso donarlo o comprar la sede de Alianza País.

Tenga o no razón Lara, lo que molesta es que en el discurso presidencial el sacar fondos fuera del país es casi un pecado mortal y su afirmación de que compró un departamento en Bélgica a fin de asegurar a su familia, desdice de sus afirmaciones sobre las bondades económicas del Ecuador para la inversión. Esa es la primera muestra del doble estándar con el que se maneja Correa.

Pero, más allá de eso, a mi, en lo particular, lo que me molesta aún más que la muestra de hipocresía descrita antes, es el uso de los recursos públicos, nuestros recursos, fruto de los impuestos que pagamos, para replicar lo afirmado por Lara a través de una cadena nacional que repiten incesantemente, en la que no se tiene empacho en afirmar que el juicio en contra del Banco del Pichincha fue seguido por Rafael Correa en su calidad de ciudadano y que con el dinero recaudado, “apenas” USD $ 600,000 (ya me quisiera yo la tercera parte de eso), tenía todo el derecho de comprarse lo que a bien tuviere para garantizar la seguridad de su familia. Afirma que el departamento le costó $ 300,000 y que el restó lo donó.

Por supuesto que Correa puede hacer con su dinero lo que le venga en gana, pero, primero, que no tache de anti patrias a quienes dejan sus fondos en el exterior, y segundo, ¿por qué, si el juicio lo siguió como ciudadano, debe gastarse NUESTRO dinero en una cadena para replicar a Lara? Eso es algo que la Contraloría debería investigar, pero claro, si la Contraloría cumpliera con su obligación constitucional.

Esa es la segunda muestra del doble estándar que maneja el Presidente, la tercera es digna de Ripley: El juicio seguido en contra de El Universo, lo sigue como ciudadano, lo que subraya en el texto de la demanda, pero pide indemnizaciones y sanciones como funcionario público, lo que el Juez Paredes no tuvo ningún empacho en otorgar en esa sentencia que debería quedar en los anales de la historia sobre lo que no se debe hacer en derecho; y así, graciosamente, le concede al “ciudadano” Correa una indemnización de 40 millones de dólares por tener la calidad de Presidente de la República. Como he dicho, de Ripley.

Correa afirma que lo que obtenga en dicho juicio por indemnizaciones lo donará al Proyecto Yasuní-ITT, pero y ¿si el campo se explota? ¿Qué hará con ese dinero? ¿A donde lo mandará ahora?, porque lo que es un hecho es que el Ecuador ofrece cada vez menos garantías para tener fondos o bienes, lo que parece saber perfectamente el “ciudadano” Correa.

Por último, cabe preguntarse, ¿Si El Universo, sus directivos y Palacio son finalmente condenados, quién pagará las indemnizaciones que la Corte Interamericana de Derechos Humanos seguramente mande a pagar al Estado ecuatoriano? Seguro que no será el “ciudadano” Correa.

viernes, 19 de agosto de 2011

Que quede claro

El 10 de agosto pasado en un sui generis informe a la nación, carente de cifras y de resultados, el Presidente Correa usó la mayor parte de su alocución para continuar con sus enconados ataques a la prensa ecuatoriana. En determinado momento citó textualmente los tres numerales que conforman el Art. 11 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos o Pacto de San José que protege el derecho a la honra, la dignidad y la reputación, en concordancia con el numeral 2 del Art. 13 de la Convención y el Art. 66 de la Constitución del Ecuador, normas que también mencionó.

De esta forma el Presidente hizo énfasis en que, si bien la libertad de expresión está protegida en los cuerpos legales citados, también lo está y en igualdad de condiciones, su derecho a la honra, y en esa medida no le permitirá a nadie “meterse” con ese derecho, su familia o el 30-S.

Lo que parece que “olvida” el Presidente es la existencia de un documento denominado “Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión”, promulgado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismo del que el Ecuador es miembro como signatario del Pacto de San José, que determina en su numeral 10 que La protección a la reputación debe estar garantizada sólo a través de sanciones civiles, en los casos en que la persona ofendida sea un funcionario público o persona pública o particular que se haya involucrado voluntariamente en asuntos de interés público. Además, en estos casos, debe probarse que en la difusión de las noticias el comunicador tuvo intención de infligir daño o pleno conocimiento de que se estaba difundiendo noticias falsas o se condujo con manifiesta negligencia en la búsqueda de la verdad o falsedad de las mismas”, mientras que el numeral 11 señala que “Los funcionarios públicos están sujetos a un mayor escrutinio por parte de la sociedad. Las leyes que penalizan la expresión ofensiva dirigida a funcionarios públicos generalmente conocidas como “leyes de desacato” atentan contra la libertad de expresión y el derecho a la información.”

¿Por qué la Comisión aclara el alcance del Art. 13 del Pacto de San José a través de esta Declaración de Principios? Pues porque el derecho a la libre expresión tiene como titular a la comunidad, a la sociedad, siendo a su vez garantía de la institución de la opinión pública, la cual es requisito fundamental para la existencia de la democracia.

Así, la libertad de expresión tiene una doble dimensión: por una parte es un derecho de cada persona, subjetivo, individual, y por otra parte es también un derecho de toda la comunidad, social, y por consiguiente tiene una protección preferente o prevalente sobre los demás derechos personales, como la honra, que es únicamente personal, y con más razón aún si hablamos de los funcionarios públicos, porque, como se afirma en la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. en el proceso NY Times vs. Sullivan de 1964, “en una sociedad democrática el debate sobre los asuntos públicos debe ser desinhibido, robusto y francamente abierto, pudiendo incluir ataques vehementes, cáusticos y algunas veces desagradables para el gobierno y sus funcionarios” que son quienes encarnan el interés público y por eso, la protección a su honor y a su vida privada es más limitada, estando sujetos, por  necesidad y exigencia legítima de la sociedad y la democracia, a un mayor escrutinio público, situación de la que además deben estar conscientes al acceder a dichas funciones.

Que quede claro entonces, que el derecho a la honra de los funcionarios públicos, incluido el del Presidente, o con más razón el del Presidente, gozan de una protección limitada frente al derecho a la libertad de expresión, garantía básica de la democracia, aún cuando haya quien piense que en la ponderación de derechos, su honra vale más, lo que deja en el aíre la pregunta: ¿cuál es entonces la concepción de democracia que tienen quienes piensan así?

miércoles, 4 de febrero de 2009

El legítimo contradictor

Por: Renato Moreno Echeverría

¿Quién puede enfrentar con éxito en las próximas elecciones presidenciales, al todopoderoso Rafael? ¡quizá el “Hombre Araña desafiando las “alturas” del Poder, la bien aceitada maquinaria de propaganda atosigante y la irresistible fuerza de los tentáculos del omnímodo, matizados por la pasión desbordante que genera su palabra milagrosa. Lamentablemente, el “Hombre Araña” es norteamericano y nuestra flamante y maravillosa Constitución prohíbe expresamente participar a estos míticos seres en contienda electoral alguna.

Así las cosas, nos quedan entonces tres o cuatro reliquias de la triturada partidocracia que, luego de invernar en el miedo y el silencio, otean el ambiente y se lanzan presurosos al ruedo para ofrecernos, una vez más, sus invalorables servicios. No es difícil prever el resultado, serán las comparsas perfectas para destacar, más aún, la contundente victoria de nuestro inefable conductor, lo cual, posiblemente, nos pondrá en vísperas de una nueva elección mediante la cual este dechado de virtudes se convertirá en presidente vitalicio de la Patria de todos.

Tal vez no sea ahora el momento del histórico cambio, la dinámica de los procesos políticos no se ajusta necesariamente a la instantánea del presente, donde percibimos los hechos de manera fragmentada e inconclusa y en este sentido, considero que el “legítimo Contradictor” del carismático populista, es su “Yo Profundo”, lleno de contradicciones y resentimientos, de inconsistencias y arbitrariedad, de un doble discurso que le irá corroyendo,, poco a poco, mientras el pueblo “Agradecido”, despierte de su letargo a la dura realidad de un país sin trabajo, sin bonos ni subsidios, sin democracia ni amigos.

Los grandes cambios en el mundo no se forjaron en la manga del ilusionista que vende baratijas. Fueron y son un camino desbrozado con esfuerzo y perseverancia, un plan de largo aliento, liderado por estadistas de verdad.

El maná Prometido no vendrá del petróleo, ni de la confiscación de bienes a los ricos y mucho menos de la ominosa limosna de un bono, vendrá del esfuerzo prodigioso de sus líderes, de la fe inquebrantable de sus pueblos en la palabra cumplida y el trabajo honesto, eso habilita la reelección, que nunca puede ser indefinida, de los hombres probos que no buscan eternizarse en el poder sino servir a los demás.

Mientras tanto, estos encantadores de serpientes, magos tramposos y mercachifles de esperanzas rotas pueden creer, ilusamente, que son eternos. Rodeados de una guardia pretoriana, armada hasta los dientes, de una legión de aduladores y oportunistas que medran sin decoro. La inexorable historia les pondrá en su sitio porque ningún chaleco antibalas ni fortaleza alguna les protegerá de la justa ira de un pueblo engañado. Irán a parar al depósito de desechos tóxicos sin pena ni gloria.! Hasta entonces, su “legítimo contradictor” será únicamente su otro “yo”!

miércoles, 28 de enero de 2009

Rafico en el País de las Maravillas

Por: Renato Moreno Echeverría

Después de escuchar el discurso del Presidente Correa ante el Congresillo, resaltando los logros obtenidos en sus dos años de mandato, me percaté que hemos estado viviendo en el Paraíso. En efecto, este Portento del cambio, en tan corto lapso, lo ha transformado todo. Prácticamente, a partir de Agosto, no habrán mas analfabetos; los pobres han dejado de serlo gracias a los bonos y subsidios generosamente entregados; la inflación apenas llega a un dígito; se han emprendido y concluido grandes proyectos, como la central hidroeléctrica San Francisco, el puente Bahía –San Vicente, pavimentación de carreteras; creación de miles de puestos de trabajo y protección laboral; construcción de miles de casas para los más pobres con tecnología de punta que incluye mazapán y hojalatas transparentes; se ha rescatado la dignidad y soberanía de la Patria frente a la agresión colombiana; se ha decidido no pagar gran parte de la oprobiosa, ilegal e ilegítima deuda externa; se han incrementado, como nunca antes, los presupuestos de salud y vivienda etc., etc., etc. En definitiva no podemos estar mejor y todos dentro del marco de una Constitución maravillosa que privilegia al ser humano, al buen vivir y a la Pachamama.

Por todo lo expuesto, resulta asombroso que ciertos individuos, entre los que me incluyo, tengamos una percepción muy distinta de este Edén. Donde hay riqueza y bienestar vemos miseria generalizada; las sólidas viviendas de mazapán nos parecen un insulto a los más pobres; el manejo de los recursos económicos, dispendioso y demagógico; la política internacional, desastrosa; el incumplimiento de los compromisos internacionales, afrentoso; el autoritarismo y el abuso, pan de todos los días; la corrupción e inseguridad campean y la prensa es vituperada todos los días.

Este carismático líder que fue recibido con honores por la Cuba de Castro que está celebrando el cincuentenario de su Revolución Socialista, en medio de la penuria de un pueblo sacrificado y digno , que se ha negado a ponerse de rodillas ante el imperialismo y que, de un tiempo acá, huérfano de la protección Soviética ha debido sobrevivir día a día frente a las presiones y al ostracismo. Allí nuestro amado Presidente ha discernido sobre el Socialismo del Siglo Veinte y uno que amalgama la revolución Bolivariana y Alfarista con los sueños y utopías del Che Guevara. Allí mismo ha comentado la suerte del gobierno cubano de que todos los miserables burgueses abandonaron la Isla, mientras en el pobre Ecuador, permanecen enquistados fregándole la pita. Y con los aplausos del hijo de Fidel en primera fila, ha dado cátedra sobre el futuro de América y el mundo. ¡Si ellos le creen y aplauden, como no vamos a creerle nosotros! Eh allí la razón del respaldo ciego de más del setenta por ciento de los ecuatorianos que le dan su voto de confianza.

Por ello resultan irrelevantes las minucias, como aclarar de manera oportuna y transparente, los entretelones de los Pativideos; la indecorosa actuación de su ex ministro de deportes y condueño del circo en el atraco de fondos públicos, respecto de quién ha ofrecido “retirarle su amistad”, si algún día se comprueban sus fechorías. Tampoco importa que se pague un tramo de la deuda externa y se declare la moratoria de otros dos para “renegociar” con ventaja en la recompra de la deuda ilegal e ilegítima, dejando en tela de duda el honor y seriedad de este gobierno. Mucho menos importa, que se hayan tomado los fondos del IESS, o sea de los afiliados, para obligarle a adquirir bonos de deuda interna, que en el mediano plazo significarán la bancarrota de esa Institución. Lo importante y verdaderamente trascendental es que el Ecuador camina de su mano, inmune a la terrible crisis financiera internacional. Su sabia conducción se deja ver en estrategias como despachar a las principales petroleras que operan en el País para así cumplir la cuota de reducción de producción impuesta por la OPEP o restringir las importaciones para que “no salgan los dólares”. Dejar sin recursos a las Universidades Estatales , fomentando eso sí la educación gratuita. Medidas a no dudarlo, mesuradas y oportunas. Por eso y más, el setenta por ciento de los ecuatorianos le sigue respaldando incondicionalmente.

Ojalá no se le ocurra a este Pro hombre dar un golpe de timón a su política macroeconómica y emprenda en una repentina desdolarización, subida del precio de los combustibles o suspensión definitiva de los bonos y subsidios porque entonces, ese setenta por ciento de crédulos se sumarán al treinta por ciento de incrédulos y le dirán “váyase cantando”, como a tantos otros ilusionistas de medio pelo que pretendieron implementar la “Convertibilidad”, incrementar el precio del gas , forjar “Pichicortes” o declarar feriados bancarios .
Mientras no cometa tales desafueros , nuestro líder gobernará tranquilo , con la sonrisa de oreja a oreja, en este Ecuador de “efectos especiales”, donde todos los días puede hacer coquetonas casas de mazapán y puentes “casi terminados” como el Bahía- San Vicente o carreteras digitales de primer orden, o al menos “pavimentar el infierno” con sus buenas intenciones.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Los nuevos capataces de Latinoamérica

Por: René Moreno Echeverría

Tal parece que el siglo veinte y uno trae nuevos vientos a América Latina. Vientos que, en ciertos casos, comienzan a convertirse en huracanes desaforados que pueden arrasar con la endeble democracia, sumiendo a nuestros pueblos en la oscuridad.

La vieja partidocracia, usufructuaria por décadas, del “poder Constituido”, se ha visto mortalmente golpeada por la irrupción de líderes, generalmente, carismáticos y populistas que, en menos de lo que “canta un gallo”, se han consolidado en el poder, captando para si todas las atribuciones, teniendo como telón de fondo “el socialismo del siglo 21”, “La Patria Bolivariana”, “El gobierno de la revolución Ciudadana”. Etc., etc.

Tal ha sido el impacto, que los partidos tradicionales se han desmoronado, escondiéndose en el miedo a las retaliaciones por su trajinar político culposo. Los medios de comunicación también han sido silenciados y se ha institucionalizado una cultura de odio y revanchismo irreversible en la que nos enfrentamos unos contra otros en una soterrada lucha de clases e intereses.

Estos nuevos líderes, algunos de ellos aparecidos de la nada, como fantasmas, con distintos matices, persiguen un mismo fin, romper lo establecido y proclamar una entelequia que recoge y capitaliza las continuas frustraciones de las clases más desposeídas, el desprestigio de los partidos políticos, la esperanza de cambio; y para ello despliegan todos los medios a su alcance, incluyendo “generosas dádivas”, inagotables promesas, golpes de efecto espectaculares, propaganda atosigante de las bondades del nuevo sistema y una continua exacerbación de pasiones. Sus dogmas condenan la globalización, el libre mercado, el incentivo a la inversión, el desarrollo económico sostenido. Estos atributos de las economías prósperas deben supeditarse al “pago de la deuda social” y esto solo puede conseguirse con un nuevo modelo de Constitución que privilegie “al ser humano”, al ser social y a la naturaleza. Todo esto suena muy bien, especialmente a quienes por décadas han permanecido olvidados de los poderes públicos. La gente de menos recursos, los marginados, los grupos sociales más vulnerables avizoran, entonces, una inmediata redención. Lamentablemente, estos “Redentores”, lo único que buscan es el acaparamiento total del poder. Más allá de las ideologías, promesas y buenas intenciones está una inagotable sed de poder. Eso lo reflejan todos los proyectos de Constitución elaborados con tal fin. El resultado es catastrófico. La nación se enferma de odio y revanchismos. La inversión nacional y extranjera se restringe totalmente. El desempleo campea. Y todas las acciones del gobierno quedan supeditadas a sostenerse a como de lugar. Las consecuencias, previsibles por cierto, son: un empobrecimiento generalizado; una restricción de las libertades individuales y el aislamiento del País del mundo globalizado que hoy se impone.

Otros países, al contrario, han apostado por el desarrollo, por alcanzar niveles altos de competitividad en los mercados internacionales, por un manejo prudente de los recursos, por una apertura hacia la inversión nacional y extrajera, por una democratización de las instituciones del Estado, en fin, por un clima de armonía y reconciliación nacional. Países como Colombia, Chile o Perú, por citar algunos, están insertándose efectivamente en el desarrollo, con crecimientos que van del cinco al siete por ciento anual mientras el Ecuador crece a un ritmo de menos del dos por ciento, que nos hace cada vez más pobres.

Seguramente, durante varios años, algunas naciones de Latinoamérica deberán soportar el embate de estas “corrientes ideológicas”, donde los nuevos capataces de la “democracia”, harán de las suyas, hasta que la fuerza de las circunstancias o la furia popular les obligue a tocar retirada, luego de desbastar la economía y la esperanza. “Los pueblos tienen el gobierno que se merecen”, ¿Por qué entonces, el pueblo ecuatoriano, noble , valiente, sacrificado y trabajador no tiene, desde hace mucho tiempo, un gobierno acorde con sus virtudes?

viernes, 29 de agosto de 2008

¡Por qué voto NO!

Por: Renato Moreno Echeverría

Cuando el Presidente Correa asumió el poder respaldado por una votación abrumadora, hasta los que no votamos por él nos entusiasmamos pensando que un hombre joven, inteligente, no contaminado haría algo diferente a los políticos tradicionales por un Ecuador Próspero y solidario.

El desengaño no se hizo esperar. Desde el principio puso de manifiesto su intransigencia, su inseguridad, su prepotencia, que día a día se han ido acentuando, mientras el País se polariza en bandos irreconciliables donde prevalece el odio y la rencilla propiciada por nuestro Mandatario. Aplicando a la perfección aquello de “Divide y reinarás”, ha consolidado, rápidamente , todo el poder para sí, convirtiéndose este hecho en “Razón de Estado”.

Todo lo que prometió erradicar ha tomado más fuerza: Encubrió a su gran amigo y colaborador en el “Escándalo de los Pativideos”, ninguna investigación seria, ningún detenido, simplemente echar tierra sobre los hechos, como los gatos cubren apresuradamente sus excreciones. La prensa ecuatoriana ha sido acusada de mediocre y corrupta al servicio de “Banqueros”, pretendiendo silenciarla con amenazas que van desde intimidar a los medios de comunicación hasta su soterrada incautación. Nuestros mejores comunicadores han sido tachados con los peores epítetos entre los que destacan “Gordita Horrorosa”, “Saquen a este señor de la rueda de Prensa” y “Bestias Salvajes”; Los políticos han sido su blanco favorito: “Muerte a la partidocracia”, mientras decenas de ministerios y altos puestos públicos están ocupados por esos mismos que denuesta. Intolerante en extremo con la opinión ajena que no le sea favorable: “cállate Majadera”; “por gente idiota como tu están así los emigrantes”; “indígenas, grupo folclórico y pintoresco”; “Cúpula de la Iglesia Católica al servicio de los grupos de Poder”; “Coidearios infiltrados”; “Mientras Uribe esté en el Poder, será muy difícil reestablecer relaciones con Colombia”; “Ustedes son cuatrocientos, los otros cincuenta, resuelvan el problema”.

Al más puro estilo populista y demagógico ha pretendido comprar la conciencia de los ecuatorianos pobres, con dádivas oportunistas, promesas nunca cumplidas, gastando sin control los fondos del Estado, mientras la economía se derrumba. Cientos de “primeras Piedras”, a lo largo y ancho del País, miles de proyectos maravillosos hechos simplemente de papel. Mientras tanto, los vehículos de despedazan en las carreteras intransitables, los enfermos mueren por falta de medicinas en los hospitales públicos, la delincuencia se apoderada de la ciudad y el campo y miles de ecuatorianos arriesgando su vida, emigran de este “Paraíso” buscando mejores días en otros lares.

Se siente inerme si no lo controla todo: Los Poderes del Estado, sus Instituciones, la Asamblea Constituyente, los Jueces y Magistrados, la Prensa, la Iglesia, los estudiantes y con tal propósito no importa recurrir a las “viejas prácticas”, comenzando por las atribuciones que se abrogó la Asamblea Constituyente, a la que el mandato ciudadano le impuso dos tareas solamente: hacer la nueva carta política y organizar el reordenamiento de las Instituciones Públicas. So pretexto de Poderes “Absolutos”, comenzó haciendo leyes y mandatos y terminó aprobando una Constitución entre gallos y medianoche donde se impusieron las consignas del Presidente y sus asesores extranjeros. Utilizando hábilmente sus “golpes de efecto”, entre los que destacan la incautación de los bienes de los banqueros Isaías; la detención de Carolina Cabrera; el cuestionamiento a las Iglesias Católica y Evangélica, que no están dispuestas a “transar con principios”; la patoja defensa de nuestra soberanía frente a la agresión Colombiana; el “cuco del retorno del anterior Congreso”; falacias con las que pretende convencernos de las bondades del SI, y para ello, con mano abierta dilapida los dineros del Estado en tumultuosas “concentraciones pagadas”, en dádivas generosas de urea y semilla certificada que ofenden a los agricultores por lo exiguas y demagógicas; en fijación de precios “convenientes “ para los productores de arroz y maíz, después de que prohibió su exportación , quebrándolos. Mientras tanto, la central hidroeléctrica “San Francisco”, agoniza prematuramente a vista y paciencia de este “Generoso”régimen. Los contratos petroleros se readjudican a dedo, la inversión extrajera se reduce a cero y los empresarios ecuatorianos también emigran en busca de seguridad jurídica y reglas claras de juego.

Así fuera la Mejor Constitución del Mundo, la más avanzada y moderna del Universo, así fuera un regalo de los Dioses, incluida la Pachamama, su origen es espúreo, porque se violaron procedimientos, se hicieron ilegales cambios de última hora , impuestos por asesores extranjeros, nació de la arbitrariedad, no del consenso y su prioridad es la concentración del Poder Absoluto en manos del Gobernante, Triste epílogo de la esperanza de un pueblo que una vez más ha sido engañado por los “redentores” de siempre. ¡Por eso voto NO ¡ ¡Ojalá pudiera hacerlo MIL VECES!

jueves, 28 de agosto de 2008

Auki Tituaña “Correa es un huairapamushka”


“El hijo del viento, el que vino de ninguna parte”. Con esa expresión quichua Auki Tituaña, alcalde de Cotacahi, define al Presidente de la República. Desde la izquierda, desde el movimiento indígena, desde el municipalismo, se alza una de las voces más duras contra el Gobierno. Su aval: 12 años de excelente administración local.

Auki Tituaña, el primer alcalde indígena de Cotacahi, llegó al sillón municipal a los 31 años. Luego de 12 años en el poder ostenta resultados envidiables: un territorio libre de analfabetismo, con un proceso sólido de descentralización en la salud, una electrificación del 98 por ciento y un 70 por ciento del cantón tiene servicio de agua potable.

Su fórmula se sustenta en la participación ciudadana. Desde que se instaló en el Municipio, Tituaña convocó a una asamblea. Su trabajo se basa en las decisiones comunitarias, pensadas desde las necesidades de la gente y con el acuerdo de organizaciones y de todos los interesados. Eso le permitió subir ciertos impuestos hasta en un 3000 por ciento y ser releecto en dos ocasiones con el apoyo de indígenas, mestizos y negros.

Desde el año 2000 comenzó a aplicarse el Presupuesto Participativo, a través del cual desde la Asamblea se decide dónde y cómo gastar los ingresos del municipio. Esta experiencia ha sido reconocida en el mundo entero. Primero obtuvo el premio internacional “Dubai 2000” a las mejores prácticas en materia ambiental, social, económica y de gobernabilidad. Después llegó el premio internacional Unesco “Ciudades por la paz 2002”, por haber contribuido a restaurar la esperanza e impulsar el diálogo intercultural. También tiene el premio internacional “Buena práctica en participación ciudadana” del Observatorio Internacional de Democracia Participativa. Y el premio “Ciudades digitales 2007”, por la disminución de la brecha digital.

¿Usted está decidido a votar por el no antes de saber cómo va a quedar la Constitución?

Desde el principio yo he dicho no al “Socialismo del siglo XXI”, que es un cascarón vacío con una mezcla de unas ideas socialdemócratas, demócrata cristianas y populistas. No veo que tenga un contenido. Además quienes lo lideran, como Rafael Correa, no tienen formación política ni una clara trayectoria dentro de la lucha social y popular.

¿Para usted Rafael Correa es un advenedizo?

Sí. El término del huairapamushka que nosotros utilizamos en el mundo indígena. El hijo del viento, el que vino de ninguna parte.

¿Al igual que hizo Lucio Gutiérrez, Correa está traicionando al movimiento indígena, y los usó como aliados mientras lo necesitaba?

Cuando se planteaban las posibles alianzas con Correa, yo me opuse y una gran vertiente del movimiento indígena también. Dijimos: ¡Basta de servir de escaleras para que algún oportunista en la política nos siga utilizando! Freddy Ehlers obtuvo su tercer puesto agarrándose las tesis del movimiento indígena. Lo propio ocurrió con Gutiérrez, que no respetó los mínimos acuerdos. Luego, Correa. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo en otros y desperdiciando nuestras fortalezas? La última campaña era el momento de poner alguien de nuestras filas y hacer alianzas públicas y transparentes viables con otros sectores del país.

En esas reflexiones yo decía: los oportunistas terminan traicionando a un pueblo y sus causas. Y se cumplió: Correa lo está haciendo, pero él es más peligroso, porque es un poco más inteligente que Gutiérrez.

¿Usted duda de la consistencia política de Rafael Correa?

Nada confirma una trayectoria de participación popular y social. Un año en una comunidad indígena no asegura que tenga una formación política e ideológica de izquierda. Su paso por la Universidad San Francisco demuestra que no estaba con las causas sociales y populares. En la política hay que recorrer y batallar para hacer escuela. Mi ventaja es que además de haber estado en esta lucha he podido hacer un ejercicio de gestión pública desde lo local con una trascendencia no sólo nacional sino también internacional.

¿En el puesto de Rafael Correa hubiera sido igual de radical o hubiera ido más allá?

La traición se ve en que no ha habido cambios verdaderos. ¿Qué ha pasado en la educación? Lo mal que está es por el control de la extrema izquierda en estos treinta años, y a pesar de su mala calificación ¿qué ha dicho Correa? Nada. Lo mismo con la Salud, hay un sindicalismo que ha demostrado ser injusto e ineficiente y las cosas siguen ahí. Con una ambulancia más u otro hospital nada va a cambiar. Si no se cambia de modelo, todo sigue intacto. Los compromisos que debe tener lo obligan a callarse. Es fácil pelearse con un Congreso desprestigiado, que de un soplo se iba a caer, que no necesitaba la batalla que él emprendió....

¿Entonces, Correa no ha topado a los verdaderos males del país?

Ha habido un incumplimiento y una traición. Por ejemplo, en el tema minero: el discurso ecologista que lo llevó a la Presidencia, lo ha archivado. Con Correa no vamos a cambiar nada.

Usted ha sido crítico incluso en el tratamiento de lo sucedido en la frontera el 1 de marzo, aseguró que el Gobierno estaba exagerando en sus acciones ¿Se mantiene en esa perspectiva?

Como no hubo una condena por igual al ejército colombiano y a las FARC, por la violación de nuestra soberanía, me parece que hay una mala intención o hay compromisos. Correa aseguró que iríamos hasta las últimas consecuencias, y yo veía eso como una convocatoria a la confrontación con Colombia. Por eso dije: este señor está equivocado, ese falso patrioterismo y ese falso nacionalismo nos pueden llevar a una guerra inconsulta. Condeno esa violación a la soberanía pero hay canales para resolverla. No hubo un ataque al Ecuador sino a la guerrilla. Esta ruptura de relaciones no aporta para enfrentar la crisis económica.

Su gestión de 12 años en la Alcaldía de Cotacachi se basa en la participación ciudadana. ¿Cómo ve esa participación en el Gobierno Nacional?

Muchos alcaldes han tratado de seguir nuestra experiencia y no la han podido cuajar, porque no es una receta que se basa sólo en la convocatoria a todos los actores a discutir sus temas. La democracia participativa es algo que se lleva en la sangre. Correa ofreció que va a trabajar con la participación de los diferentes actores pero no es así. Los líderes que luchan en la minería aseguran que el gobierno no trabaja con los “pelucones” sino con los “peluconcitos”, que están en todo el gabinete. Que es muy pluralista: con roldosistas-bucaramistas, con borjistas, con gente del Prian, la gente de la derecha que siempre han gobernado.

Los asambleístas responden a un proceso de selección por ser caciques locales, no representantes de los líderes de mujeres, campesinos u otros movimientos. La participación está esperando su momento en el país.

¿Demasiada participación no entorpece los procesos?

La fuerza del acompañamiento de las organizaciones sociales nos ha permitido cumplir con las metas fijadas. Nuestro modelo de democracia participativa no es perfecto, tiene sus debilidades y problemas pero se diferencia mucho de la democracia representativa y nos da mejores resultados.

En declaraciones al diario Hoy hace un par de años usted aseguró que “la democracia ha sido un retroceso incluso para los indígenas”, ¿sigue pensando igual después de 12 años en el poder?

Me refiero a la democracia representativa occidental que no ha generado las condiciones de cambios sustanciales. El racismo no es tan crudo como antes, que nos tocaba bajarnos de la vereda cuando venía un compañero mestizo o nos obligaban a sacarnos el sombrero y el poncho para limpiar los mercados. Pero eso ha cambiado en base a nuestra lucha, y a las discusiones de tratados y convenios internacionales, no es un milagro de la política ecuatoriana. La democracia representativa tiene muchas deudas pendientes no solo con los indígenas, sino también con las mujeres, con los niños y los jóvenes. Nos corresponde a quienes sabemos que el sistema no está funcionando tratar de cambiarlo y asentar las bases para una reforma estructural.

¿Qué fue lo que se propuso apenas llegó al Municipio?

Lo primero que hice fue convocar a una asamblea cantonal. Apenas me posesioné invité a todos a trabajar juntos en esa tarea. Luego del primer mes tenía en la asamblea a 350 compañeros y compañeras que se instalaron a discutir. Todos vinieron con pedidos, de carreteras, coliseos, parques. El presupuesto no alcanzaba ni en 18 años, eran pedidos sin sentido. Cuando comenzamos a priorizar las necesidades nació esta forma de administración.

¿Ésa es la fórmula mágica para enfrentar a los sindicatos nacionales, subir los impuestos en 3000 por ciento y tener una popularidad que le ha permitido dos reelecciones?
Tomamos las decisiones con la misma comunidad. La razón no pide fuerza. Con los dirigentes en los barrios se explica cuánto va a costar y por qué se sube el agua o los impuestos prediales, y en conjunto se toman decisiones.

¿Uso esa misma fórmula con los sindicatos nacionales para aplicar la descentralización en temas como salud y educación, en los que Cotacachi lleva la delantera?

En la salud, que es donde más hemos avanzado, empezó desde 1996, cuando no había ley de Descentralización ni de Modernización, y se creó el Consejo de Salud. Cuando se creó la Ley de Sistema Salud, en el año 2000, que trazó el camino para la demanda de la descentralización desde un gobierno local, cumplimos los requisitos (algunos ya los teníamos) y lo pedimos al Gobierno Nacional. Entonces se negoció directamente con el Gobierno Nacional, ahí no intervienen los sindicatos.

¿La ley descentralización es tan mala como afirma el oficialismo?
Aunque es incompleta da las pautas y todo depende del liderazgo local y nacional. Yo soy partidario de una descentralización desde la participación ciudadana. Porque sino, ocurre que el poder pasa de unas manos muertas centralistas a unas manos muertas descentralizadas.

¿Por qué usted sostiene que el Gobierno está matando al municipalismo?

En el discurso de Correa se escucha una apuesta a la descentralización, pero en la práctica no ocurre aquello. Su relación clientelar con los municipios es una forma perversa de destruir lo que los municipios hemos logrado a nivel local. Esto va fracasar. Además hay un recorte del 40 por ciento de los recursos que recibíamos los municipios.

Algunos de sus compañeros alcaldes parecen muy contentos con el Gobierno Nacional…
Somos 221 alcaldías y municipios y los que han asistido a las reuniones del Gobierno son 100 ó 107. Yo no me he prestado a estas convocatorias divisionistas. Pero muchos alcaldes como el de Quito, de Tulcán y de Ibarra dijeron que fueron por ser corteses, pero cuando se dieron cuenta de las intenciones dijeron que ellos no comparten esa posición. Que Correa esté rodeado de alcaldes cuestionados es mejor para la familia municipalista. Esto lo vinculo al formato de Chávez que actuó así: dividiendo y restando recursos a los municipios.

¿Anti populista, anti clientelar, democrático y abierto a la participación: usted es el anti Correa?

Me he identificado en una postura humanista, democrática y muy en la lucha de nuestros ancestros. Correa solito se ha ubicado dentro de una corriente populista clientelar y demagógica, que lleva al país a una situación de mayor crisis y estancamiento. No hay políticas claras en el tema agrario, turístico, ambiental, artesanal. En lo laboral, con el fin de la tercerización cerró la puerta a mucha gente. Si el Estado no puede dar estabilidad, no podemos exigir que la empresa privada asuma toda la responsabilidad de crear estas condiciones. Lejos de convertirse en el buen economista que aseguraba durante la campaña, se ha convertido en un buen recaudador- pagador gracias a los precios del petróleo. ¿Qué podemos esperar de alguien que no generó una sola fuente de trabajo en su vida? Lo que nosotros hacemos en nuestras vidas reflejamos en un ejercicio público.

¿Su condición de indígena lo limita como figura nacional?

Yo no me he encasillado en una práctica indigenista. Orgulloso sí de una identidad cultural y étnica, de hablar el quichua, pero a la vez estar sintonizado con lo occidental, es importante. Puedo comer un sushi en Tokio, unas tapas en Madrid, un caldo de manguera en Guayaquil y un cuy con papas en la Sierra. Me autodefino como un ciudadano del mundo, sin complejos ideológicos ni políticos, creo que se puede dialogar con todas las vertientes políticas. A nivel general se puede trabajar con todos los gobiernos sin ceder principios. Las relaciones positivas que he construido en el país me dan la seguridad que en algún momento si tengo que intervenir en la actividad política nacional no primará mi poncho y mi sombrero. La condición étnica debe ser una potencialidad, por ello nuestra tesis de la plurinacionalidad será un gran motor para el desarrollo nacional. *

Por: Ana Karina López

Foto: Soledad Rosales

*Tomado de Revista Cosas