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lunes, 18 de agosto de 2008

Últimas encuestas proyectan derrota del SI

El martes 5 de agosto se publicaron dos encuestas que pronostican la derrota del Si y de la aprobación del proyecto constitucional en septiembre, la primera de Santiago Pérez, que trabaja para el gobierno, según la cual el 47% de los electores votará por el Si y el 54% votará No, nulo o en blanco.

El otro estudio es el de la encuestadora Credit Management Solutions (CMS), que señala que mientras el Si obtiene un 36,6%, el No, el blanco y el nulo obtienen un 33,6%.

Por otro lado, Cedatos Gallup señala que hasta el 31 de julio las intenciones de voto eran SI, 41% y NO, 35%. La encuesta completa la pueden revisar en http://www.cedatos.com.ec/contenido.asp?id=61

La empresa Santiago Pérez cifró en 34% la tasa de indecisos, CMS la ubicó en un 29,7% y Cedatos Gallup en 46%.

Al puro estilo gutierrista, el gobierno de Correa, a través de Vinicio Alvarado, también presentó sus estudios (encuestas de carne y hueso seguramente), y afirmó que el referendo sería aprobado por un 65%

Hay que recordar que para ganar el referendo, el proyecto de Constitución debe obtener más del 50% de votos válidos, es decir, debe triunfar sobre el No, sobre los nulos y sobre los blancos.

Estando así las cosas, ya se imaginaran el bombardeo mediático que nos hará el gobierno, en una campaña en que se gastaran millones de dólares que bien podrían servir para reconstruir las carreteras de la costa, por ejemplo.

En mi blog yo también estoy haciendo una pequeña encuesta, así que les ruego que se tomen un minuto de su tiempo, ingresen a http://latrincheradigital.blogspot.com y voten. La encuesta está a mano derecha.

lunes, 28 de enero de 2008

¿Qué hay atrás de la marcha en Guayaquil?

Es un hecho que la marcha de Guayaquil convocada por el Alcalde Nebot, citó a casi triple de personas de las que llegaron (pagadas u obligadas), a la marcha organizada para “celebrar” el primer año de Gobierno de Correa. Las razones son varias, desde la guerra declarada que Correa lleva adelante en contra del Alcalde y varios estamentos sociales de la ciudad, hasta la poca reacción gubernamental frente a los innumerables reclamos que le presentan, tanto a la Asamblea como al Gobierno, varias organizaciones guayaquileñas de todo tipo, pasando por la ilegal e inconsulta aprobación de la ley tributaria, hechos que han generado un descontento que Nebot ha sabido abanderar muy hábilmente.

No obstante, la principal razón del éxito de la marcha es el propio Correa, el que, ante la evidente pérdida de popularidad, tanto de su Gobierno como de su Asamblea, ha recurrido a las viejas prácticas que dice quiere cambiar, y sin pudor alguno, ha arremetido, mediante una campaña sucia al más puro estilo populista, en contra de Nebot y de todos aquellos que no están de acuerdo con él (que cada día son más). Campaña que le resultó como un tiro por la culata, porque lo único que consiguió es sacar a Nebot de su trinchera local y darle una dimensión nacional, que intuyo, capitalizará en los próximos procesos electorales que se avecinan, lo que obviamente, le restará espacios a Acuerdo País y sus aliados.

Ha llegado a tanto la desesperación del Gobierno que hasta, en un burdo sainete montado por el ministro Bustamante, el auto declarado súper correista asambleísta Rivera y José Luis Cortázar, el secretario nacional anticorrupción, secretaría consolidada como nuestra versión local de la Gestapo nazi, se hizo aparecer como por arte de magia al “hombre del maletín”, lo que no constituye más que una burla a la inteligencia de los ecuatorianos. A todo esto hay que sumarle las cómicas denuncias de conspiración en contra de una “estabilidad democrática” que no existe.

Todos estos hechos traslucen, primero, que Correa y sus obsecuentes están sumamente preocupados por la pérdida de popularidad del Gobierno y la Asamblea; en segundo lugar, que Correa está enceguecido por el poder, y su arrogancia, su prepotencia y sus complejos, sumados a un séquito de aduladores, lo han aislado de la realidad política del país, lo que lo está llevando a cometer errores cada vez más frecuentemente; y, por último, y lo más preocupante de todo, es que este Gobierno ha demostrado que no tiene límites en el dispendio económico y en el atropello de la ley para usarlos en su campaña permanente o en contra de sus adversarios, lo que no lo hace igual a gobiernos como el de Gutiérrez, Bucaram o Febres Cordero, sino mucho peor porque supuestamente es el representante del cambio que este país necesita.